El tiempo no pasa. Simplemente se queda en su sitio escarbando. El alma solo se va decolorando como los cabellos y también se va cayendo poco a poco a tiras, de tanto buscar por la respuesta a la negrura de la noche.
Un trago de agua y es suficiente. Los sueños permanecen, son y permanecerán. La gente va llenando el vacío. La luz aguarda del otro lado. No hay páginas rotas en la memoria, solamente existe el extravío. Las nubes aún de noche son blancas y los hombres contemplan, buscando más allá del cielo por su conciencia indomada.
No cabe el olvido en las palmas de mis manos extendidas pero la noche se tiende encima de ellas y se me va un poco de lado.