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sábado, 29 de enero de 2011

Indómito

El tiempo no pasa. Simplemente se queda en su sitio escarbando. El alma solo se va decolorando como los cabellos y también se va cayendo poco a poco a tiras, de tanto buscar por la respuesta a la negrura de la noche.

Un trago de agua y es suficiente. Los sueños permanecen, son y permanecerán. La gente va llenando el vacío. La luz aguarda del otro lado. No hay páginas rotas en la memoria, solamente existe el extravío. Las nubes aún de noche son blancas y los hombres contemplan, buscando más allá del cielo por su conciencia indomada.

No cabe el olvido en las palmas de mis manos extendidas pero la noche se tiende encima de ellas y se me va un poco de lado.

viernes, 28 de enero de 2011

El color de la sombra

No somos del tamaño de nuestras sombras. La luna nos devora comenzando por la frente y nos pone a sudar en la noche de invierno. Una canción de fondo contemplándonos y atrás simplemente más estática. La voz ronca y el latido golpeando como si fuera el último. Ni una frase queda ya. La voz es la que nos calla para poder escucharse a ella misma. Y las siluetas que pasan contemplan cada movimiento y congelan a la noche entre sus manos alargadas. Me miraré al espejo pero sólo habrá una sombra que me traduce al mundo y me lleva por pasillos interminables que van hacia quién sabe dónde. Que utiliza mi sangre y la toma y la usa como suya. No seré más dueño de la noche obscura. No podre tocarte ni soñarte. La boca se me ha ido quedando marchita. Soy la lúgubre sombra que danza en algún alegre rincón.